Las lecturas bíblicas asignadas a la Misa de hoy.
15Y me llegó la palabra de Yahvé, que dijo:
16“Hijo de hombre, he aquí que voy a quitarte de golpe las delicias de tus ojos; pero no te lamentes, ni llores, ni dejes correr tus lágrimas.
17Suspira en silencio; no harás duelo por los muertos; ponte el turbante y cálzate los pies; no te cubras el rostro ni comas pan de duelo.”
18Hablé al pueblo por la mañana, y a la tarde murió mi mujer; y al día siguiente hice según me había sido mandado.
19Y me dijo el pueblo: “¿No nos dirás qué significa para nosotros esto que haces?”
20Entonces les respondí: “Me llegó la palabra de Yahvé en estos términos:
21Di a la casa de Israel: Así habla Yahvé, el Señor: He aquí que Yo profanaré mi Santuario, la gloria de vuestro poder, las delicias de vuestros ojos, el anhelo de vuestra alma; y vuestros hijos y vuestras hijas que habéis dejado perecerán al filo de la espada.
22Y tenéis que hacer como yo he hecho: No cubriréis el rostro ni comeréis pan de luto.
23Vuestros turbantes quedarán sobre vuestras cabezas y calzaréis vuestros pies. No plañiréis ni lloraréis, sino que os consumiréis en vuestras iniquidades y gemiréis uno al lado del otro.
18Abandonaste la Roca que te engendró, diste al olvido a Dios que te dio el ser.
19Lo vio Yahvé y sintió asco, pues sus hijos y sus hijas le provocaron.
20Y dijo: “Les esconderé mi rostro, veré cuál será su fin; es una raza perversa, hijos desleales.
21Han provocado mis celos con no-dioses, me han irritado con sus ídolos. Por eso provocaré sus celos con aquellos que no son pueblo; con una nación necia los irritaré.
16Y he ahí que uno, acercándose a Él, le preguntó: “Maestro, ¿qué de bueno he de hacer para obtener la vida eterna?”
17Respondiole: “¿Por qué me preguntas acerca de lo bueno? Uno solo es el bueno. Mas, si quieres entrar en la vida, observa los mandamientos”.
18“¿Cuáles?”, le replicó. Jesús le dijo: “No matarás; no cometerás adulterio; no robarás; no darás falso testimonio;
19honra a tu padre y a tu madre, y: amarás a tu prójimo como a ti mismo”.
20Díjole entonces el joven: “Todo esto he observado; ¿qué me falta aún?”
21Jesús le contestó: “Si quieres ser perfecto, vete a vender lo que posees, y dalo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; y ven, sígueme”.
22Al oír esta palabra, el joven se fue triste, porque tenía grandes bienes.