Las lecturas bíblicas asignadas a la Misa de hoy.
19Entonces fue abierto el Templo de Dios, el que está en el cielo, y fue vista en su Templo el arca de su Alianza; y hubo relámpagos y voces y truenos y terremoto y pedrisco grande.
1Y una gran señal apareció en el cielo: una mujer revestida del sol y con la luna bajo sus pies y en su cabeza una corona de doce estrellas,
2la cual, hallándose encinta, gritaba con dolores de parto y en las angustias del alumbramiento.
3Y viose otra señal en el cielo y he aquí un gran dragón de color de fuego, con siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas.
4Su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo y las arrojó a la tierra. El dragón se colocó frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo luego que ella hubiese alumbrado.
5Y ella dio a luz a un hijo varón, el que apacentará todas las naciones con cetro de hierro; y el hijo fue arrebatado para Dios y para el trono suyo.
6Y la mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar preparado por Dios para que allí la sustenten durante mil doscientos sesenta días.
10Y oí una gran voz en el cielo que decía: “Ahora ha llegado la salvación, el poderío y el reinado de nuestro Dios y el imperio de su Cristo, porque ha sido precipitado el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche.
10Hijas de reyes vienen a tu encuentro; a tu diestra está en pie la reina, vestida de oro de Ofir.
11Oye, hija, y considera; aplica tu oído; olvida a tu pueblo y la casa de tu padre.
12El rey se prendará de tu hermosura; Él es tu Señor: inclínate ante Él.
16son conducidas alegremente y, dichosas, entran en el palacio del rey.
20Mas ahora Cristo ha resucitado de entre los muertos, primicia de los que durmieron.
21Puesto que por un hombre vino la muerte, por un hombre viene también la resurrección de los muertos.
22Porque como en Adán todos mueren, así también en Cristo todos serán vivificados.
23Pero cada uno por su orden: como primicia Cristo; luego los de Cristo en su Parusía;
24después el fin, cuando Él entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya derribado todo principado y toda potestad y todo poder.
25Porque es necesario que Él reine “hasta que ponga a todos los enemigos bajo sus pies”.
26El último enemigo destruido será la muerte.
27Porque “todas las cosas las sometió bajo sus pies”. Mas cuando dice que todas las cosas están sometidas, claro es que queda exceptuado Aquel que se las sometió todas a Él.
39En aquellos días, María se levantó y fue apresuradamente a la montaña, a una ciudad de Judá;
40y entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel.
41Y sucedió cuando Isabel oyó el saludo de María, que el niño dio saltos en su seno e Isabel quedó llena del Espíritu Santo.
42Y exclamó en alta voz y dijo: “¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu seno!
43¿Y de dónde me viene, que la madre de mi Señor venga a mí?
44Pues, desde el mismo instante en que tu saludo sonó en mis oídos, el hijo saltó de gozo en mi seno.
45Y dichosa la que creyó, porque tendrá cumplimiento lo que se le dijo de parte del Señor”.
46Y María dijo: “Glorifica mi alma al Señor,
47y mi espíritu se goza en Dios mi Salvador,
48porque ha mirado la pequeñez de su esclava. Y he aquí que desde ahora me felicitarán todas las generaciones;
49porque en mí obró grandezas el Poderoso. Santo es su nombre,
50y su misericordia, para los que le temen va de generación en generación.
51Desplegó el poder de su brazo; dispersó a los que se engrieron en los pensamientos de su corazón.
52Bajó del trono a los poderosos, y levantó a los pequeños;
53llenó de bienes a los hambrientos, y a los ricos despidió vacíos.
54Acogió a Israel su siervo, recordando la misericordia,
55conforme lo dijera a nuestros padres en favor de Abrahán y su posteridad para siempre”.
56Y quedose María con ella como tres meses, y después se volvió a su casa.