Las lecturas bíblicas asignadas a la Misa de hoy.
1Me fue dirigida la palabra de Yahvé en estos términos:
2“Hijo de hombre, tú habitas en medio de una casa de rebeldes, que tienen ojos para ver, y no ven; oídos para oír y no oyen; porque son una casa rebelde.
3Tú, pues, hijo de hombre, prepárate bagaje de cautiverio, y sal al cautiverio, en pleno día, viéndolo ellos. Trasládate de tu lugar a otro lugar ante sus ojos; tal vez comprendan, pues son casa rebelde.
4Sacarás tu bagaje, como bagaje de cautiverio, en pleno día, delante de sus ojos, y saldrás por la tarde a vista de ellos como uno que va al cautiverio,
5haciendo, en presencia de ellos, una abertura en la pared por la cual sacarás (el bagaje).
6Ante su vista te lo echarás al hombro, y lo llevarás de noche, cubierta tu cara para no ver la tierra; pues te he puesto como señal para la casa de Israel.”
7Yo hice así, como se me había mandado. Saqué en pleno día mi bagaje, como bagaje de cautiverio; por la tarde hice con la mano un agujero en la pared, y de noche saqué (el bagaje) y alzándolo a la vista de ellos lo eché al hombro:
8Y recibí por la mañana esta palabra de Yahvé:
9“Hijo de hombre, ¿no te han preguntado los de la casa de Israel, esta casa rebelde: «¿Qué estás haciendo?»
10Dile: Así habla Yahvé, el Señor: Este oráculo es para el príncipe que está en Jerusalén, y para toda la casa de Israel que habita en medio de ella.
11Dirás: Yo os sirvo de señal. Como yo he hecho, así se hará con ellos; al destierro, al cautiverio irán.
12El príncipe que está en medio de ellos se echará (su bagaje) al hombro, siendo de noche, y partirá; le harán un agujero en la pared para sacarlo por allí; y se cubrirá el rostro para que no vea con sus ojos la tierra.
56Pero ellos aun tentaron y provocaron al Dios Altísimo, y no guardaron sus mandamientos.
57Apostataron y fueron traidores, como sus padres; fallaron como un arco torcido.
58Lo movieron a ira con sus lugares altos, y con sus esculturas le excitaron los celos.
59Ardió con esto el furor de Dios; acerbamente apartó de sí a Israel,
61Abandonó al cautiverio su fortaleza, y su gloria en manos del adversario.
62Entregó su pueblo a la espada, y se irritó contra su herencia.
21Entonces Pedro le dijo: “Señor, ¿cuántas veces pecará mi hermano contra mí y le perdonaré? ¿Hasta siete veces?”
22Jesús le dijo: “No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
23Por eso el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos.
24Y cuando comenzó a ajustarlas, le trajeron a uno que le era deudor de diez mil talentos.
25Como no tenía con qué pagar, mandó el Señor que lo vendiesen a él, a su mujer y a sus hijos y todo cuanto tenía y se pagase la deuda.
26Entonces arrojándose a sus pies el siervo, postrado, le decía: “Ten paciencia conmigo, y te pagaré todo”
27Movido a compasión el amo de este siervo, lo dejó ir y le perdonó la deuda.
28Al salir, este siervo encontró a uno de sus compañeros, que le debía cien denarios, y agarrándolo, lo sofocaba y decía: “Paga lo que debes”.
29Su compañero, cayendo a sus pies, le suplicaba y decía: “Ten paciencia conmigo y te pagaré”.
30Mas él no quiso, y lo echó a la cárcel, hasta que pagase la deuda.
31Pero, al ver sus compañeros lo ocurrido, se contristaron sobremanera y fueron y contaron al amo todo lo que había sucedido.
32Entonces lo llamó su señor y le dijo: “Mal siervo, yo te perdoné toda aquella deuda como me suplicaste.
33¿No debías tú también compadecerte de tu compañero, puesto que yo me compadecí de ti?”
34Y encolerizado su señor, lo entregó a los verdugos hasta que hubiese pagado toda su deuda.
35Esto hará con vosotros mi Padre celestial si no perdonáis de corazón cada uno a su hermano”.
1Cuando Jesús hubo acabado estos discursos partió de Galilea, y fue al territorio de Judea, más allá del Jordán.