Las lecturas bíblicas asignadas a la Misa de hoy.
13Porque no hay otro Dios sino Tú; que de todas las cosas tienes cuidado, para demostrar que no hay injusticia en tus juicios.
16Pues tu poder es el principio de la justicia; y por lo mismo que eres el Señor de todas las cosas, eres con todos indulgente.
17Muestras, empero, tu poder, cuando no te creen soberanamente poderoso, y confundes la audacia de aquellos que no te reconocen.
18Pero como Tú eres el soberano Señor, juzgas sin pasión, y nos gobiernas con moderación suma; teniendo siempre en tu mano el usar del poder cuando quisieres.
19Por esta tu conducta has enseñado a tu pueblo que el justo debe también ser humano, y has dado a tus hijos buenas esperanzas, puesto que cuando los juzgas por sus pecados, dejas lugar a la penitencia.
5Porque Tú eres un Señor bueno y pronto a perdonar, lleno de gracia para todos los que te invocan.
6Escucha, Yahvé, mi ruego; presta atención a la voz de mi súplica.
9Todas las naciones que Tú hiciste vendrán a postrarse delante de Ti, Señor, y proclamarán tu Nombre.
10Porque Tú eres grande y obras maravillas. Tú solo eres Dios
15Mas Tú, Señor, Dios de bondad y misericordia, tardo en airarte y clementísimo y leal,
16vuelve hacia mí tu rostro y ten piedad de mí; pon tu fuerza en tu siervo, y salva al hijo de tu esclava.
26De la misma manera también el Espíritu ayuda a nuestra flaqueza; porque no sabemos qué orar según conviene, pero el Espíritu está intercediendo Él mismo por nosotros con gemidos que son inexpresables.
27Mas Aquel que escudriña los corazones sabe cuál es el sentir del Espíritu, porque Este intercede por los santos conforme a la voluntad de Dios.
24Otra parábola les propuso, diciendo: “El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró grano bueno en su campo.
25Pero, mientras la gente dormía, vino su enemigo, sobresembró cizaña entre el trigo, y se fue.
26Cuando brotó, pues, la hierba y dio grano, apareció también la cizaña.
27Y fueron los siervos al dueño de casa y le dijeron: “Señor ¿no sembraste grano bueno en tu campo? ¿Cómo, entonces, tiene cizaña?”
28Les respondió: “Algún enemigo ha hecho esto”. Le preguntaron: “¿Quieres que vayamos a recogerla?”
29Mas él respondió: “No, no sea, que al recoger la cizaña, desarraiguéis también el trigo.
30Dejadlos crecer juntamente hasta la siega. Y al momento de la siega, diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y al trigo juntadlo en mi granero”.
31Les propuso esta otra parábola: “El reino de los cielos es semejante a un grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo.
32Es el más pequeño de todos los granos, pero cuando ha crecido es más grande que las legumbres, y viene a ser un árbol, de modo que los pájaros del cielo llegan a anidar en sus ramas”.
33Otra parábola les dijo: “El reino de los cielos es semejante a la levadura, que una mujer tomó y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo fermentó”.
34Todo esto, lo decía Jesús a las multitudes en parábolas, y nada les hablaba sin parábola,
35para que se cumpliese lo que había sido dicho por medio del profeta: “Abriré mis labios en parábolas; narraré cosas escondidas desde la fundación del mundo”.
36Entonces, despidió a la multitud y volvió a la casa. Y los discípulos se acercaron a Él y dijeron: “Explícanos la parábola de la cizaña del campo”.
37Respondioles y dijo: “El que siembra la buena semilla, es el Hijo del hombre.
38El campo es el mundo. La buena semilla, esos son los hijos del reino. La cizaña son los hijos del maligno.
39El enemigo que la sembró es el diablo. La siega es la consumación del siglo. Los segadores son los ángeles.
40De la misma manera que se recoge la cizaña y se la echa al fuego, así será en la consumación del siglo.
41El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y recogerán de su reino todos los escándalos, y a los que cometen la iniquidad,
42y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes.
43Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. ¡Quien tiene oídos, oiga!”