Las lecturas bíblicas asignadas a la Misa de hoy.
1Un varón de la casa de Leví había ido y tomado por mujer a una hija de Leví.
2Concibió la mujer y dio a luz un hijo; y viendo que era hermoso lo tuvo escondido durante tres meses.
3Pero no pudiendo ocultarlo ya por más tiempo, tomó para él una cestilla de juncos, la calafateó con betún y pez, y metió en ella al niño, y la puso entre los juncos, a la ribera del río.
4Entretanto, su hermana se apostó de lejos para saber lo que le ocurría.
5Bajó la hija del Faraón para bañarse en el río, y mientras sus doncellas se paseaban por la ribera del río, divisó la cestilla en los juncos, y envió una criada suya para que se la trajese.
6Al abrirla vio al niño que era una criatura que lloraba. Tuvo compasión de él, y exclamó: “Este es un niño de los hebreos.”
7Entonces dijo su hermana a la hija del Faraón: “¿Quieres que yo vaya y te llame una nodriza de entre las hebreas que amamante para ti este niño?”
8“Anda”, le contestó la hija del Faraón. Fue pues la joven y llamó a la madre del niño.
9Y le dijo la hija del Faraón: “Toma este niño, y amamántalo para mí, y yo te recompensaré.” Y tomó la mujer al niño y lo amamantó.
10El niño creció, y ella lo llevó entonces a la hija del Faraón. Así vino a ser hijo suyo, y le llamó Moisés, diciendo: “De las aguas lo he sacado.”
11En aquellos días cuando Moisés ya era grande, visitó a sus hermanos, y vio sus trabajos penosos; vio también cómo un egipcio daba golpes a un hebreo, a uno de sus hermanos.
12Miró a un lado y a otro, y viendo que no había nadie, mató al egipcio y lo escondió en la arena.
13Salió también al día siguiente y vio a dos hebreos que reñían. Dijo al culpable: “¿Por qué pegas a tu hermano?”
14Él respondió: “¿Quién te ha constituido jefe y juez sobre nosotros? ¿Piensas acaso matarme como mataste al egipcio?” Por esto Moisés tuvo miedo y dijo: Seguramente ha trascendido este asunto.
15Lo supo el Faraón y procuraba matar a Moisés; por lo cual Moisés huyó de la presencia del Faraón y se fue a morar en la tierra de Madián donde se sentó junto a un pozo.
3Estoy sumergido en lo hondo del fango, y no hay donde hacer pie; he caído en aguas profundas y me arrastra la corriente.
14Mas yo dirijo a Ti mi oración, oh Yahvé, en tiempo favorable, oh Dios, escúchame según la grandeza de tu bondad, según la fidelidad de tu socorro.
30Yo soy miserable y doliente, mas tu auxilio, oh Dios, me defenderá.
31Alabaré el nombre de Dios en un cántico, le ensalzaré en un himno de gratitud;
33Vedlo, oh humildes, y alegraos, y reviva el corazón de los que buscáis a Dios.
34Porque Yahvé escucha a los pobres, y no desprecia a sus cautivos.
20Entonces se puso a maldecir a las ciudades donde había hecho el mayor número de sus milagros, porque no se habían arrepentido:
21“¡Ay de ti Corazín! ¡Ay de ti Betsaida! porque si en Tiro y en Sidón se hubiesen hecho los prodigios que han sido hechos en vosotras, desde hace mucho tiempo se habrían arrepentido en saco y en ceniza.
22Por eso os digo, que el día del juicio será más soportable para Tiro y Sidón que para vosotras.
23Y tú, Cafarnaúm, ¿acaso habrás de ser exaltada hasta el cielo? Hasta el abismo serás abatida. Porque si en Sodoma hubiesen sucedido las maravillas que han sido hechas en ti, aún estaría ella en pie el día de hoy.
24Por eso te digo que el día del juicio será más soportable para la tierra de Sodoma que para ti”.